🔬 Un equipo liderado por Emma Jane Weller, de Yale, sugiere que los agujeros negros errantes conservan pistas sobre sus galaxias. Al seguir galaxias virtuales durante 12 600 millones de años, encontró huellas de su pasado. La posición de estos objetos podría ayudar a reconstruir cómo sus galaxias crecieron y se fusionaron.
El equipo utilizó ASTRID, un modelo del cosmos que permite a los agujeros negros desplazarse, sin fijarlos al centro galáctico. Estudió galaxias con masas de entre 10 millones y 1 000 millones de veces la del Sol. El trabajo se publicó el 7 de septiembre en The Astrophysical Journal Letters.
En el modelo, los agujeros negros tenían más tendencia a vagar en galaxias de menor masa. Estas parecían conservar pistas de sus agujeros negros iniciales, incluso tras miles de millones de años de crecimiento y fusiones. Además, las galaxias pequeñas con un agujero negro central dejaron de formar estrellas antes que aquellas con agujeros negros errantes.
Esas pistas podrían ayudar a distinguir entre dos posibles orígenes de los agujeros negros: las «semillas ligeras» y las «semillas pesadas». Las primeras surgirían al morir y colapsar estrellas masivas; las segundas, cuando regiones densas de grandes nubes colapsan de forma directa. Las colisiones entre galaxias pueden desplazar sus agujeros negros, cuya posición posterior guardaría rastros de esos encuentros.
✅ Los agujeros negros errantes podrían servir como archivos del pasado de sus galaxias y aportar pistas sobre sus propias «semillas». El límite es que estos resultados proceden de un modelo del cosmos. El equipo propone combinarlos con datos de telescopios en rayos X, radio, luz visible e infrarrojo para buscar esas huellas.


