🔬 Hosseini y colegas desarrollaron un modelo que sugiere que cultivar tomates bajo paneles solares puede enfriar las hojas, reducir la pérdida de agua y mejorar el rendimiento de los propios paneles. Lo probaron con datos de sitios agrivoltaicos de Estados Unidos y lo aplicaron a una granja hipotética en Princeton, Nueva Jersey.
El modelo sigue cómo se mueven energía, aire, agua, dióxido de carbono y calor entre los paneles, los cultivos, el suelo y el aire. Para comprobarlo, el equipo usó medidas de temperatura de hojas en Davis, California, y de suelo en Chicago City, Minnesota.
Frente a un campo abierto, los tomates bajo paneles tuvieron hojas 1,84 °C más frías durante el día y hasta 7,56 °C más frías en el pico de la tarde. Perdieron un 22,4 % menos de agua por evapotranspiración. Aunque recibieron un 47 % menos de luz, su captación de carbono bajó un 31 %.
Los paneles también resultaron 5,6 °C más fríos que los instalados sobre suelo desnudo. Según la simulación, recuperarían cerca del 15 % de la eficiencia que pierden con temperaturas altas. Durante la jornada laboral, la temperatura percibida por las personas bajó 4,46 °C.
✅ El modelo apunta a que un mismo terreno puede apoyar cultivos y generación solar, además de reducir el calor que afrontan quienes trabajan allí. Pero son resultados simulados para tomates, un día caluroso y húmedo, y una ubicación hipotética: falta probarlos en granjas reales, con otros cultivos y climas.
⚕️ No es consejo médico.



