🔬 CATL, el mayor productor mundial de baterías, anunció en abril que fabricará baterías de ion sodio en masa antes de terminar 2026. La apuesta importa porque sus materiales son más baratos y abundantes que los del ion litio, aunque su densidad energética aún compite sobre todo con las baterías LFP.
Las baterías de ion sodio nacieron en los años 80, casi junto con las de ion litio. Durante décadas quedaron atrás: almacenaban menos energía y perdían antes su capacidad de recarga. Pero el interés creció en el último lustro. Empresas chinas ya lanzaron motocicletas y autos pequeños con sodio, y CATL dice que firmó acuerdos con un fabricante de autos y un proveedor de estaciones para redes eléctricas.
La ventaja central está en la materia prima. El sodio puede extraerse del carbonato de sodio, más abundante y fácil de obtener que muchas formas de litio. Según CATL, el sodio es más de 1 000 veces más abundante que el litio en la corteza terrestre y hasta 60 000 veces más abundante en el océano. En junio, el carbonato de sodio industrial costaba US$200–280 por tonelada, frente a US$20 000–25 000 por tonelada del carbonato de litio para baterías.
Aun así, la competencia no está resuelta. CATL afirma que su producto de ion sodio alcanza 175 Wh kg−1 y que sus próximos avances lo llevarán a 200 Wh kg−1. Eso lo pondría a la par de las baterías LFP, pero seguiría en torno a dos tercios de la densidad energética de las celdas avanzadas de ion litio. Wood Mackenzie estima que la paridad de precio con LFP no llegará hasta 2035, mientras CATL espera alcanzarla a finales de 2026.
✅ El sodio podría ayudar a abaratar baterías para redes eléctricas, donde pesa menos guardar mucha energía en poco espacio. El límite es claro: la industria apenas empieza a escalar, las estimaciones de coste tienen márgenes amplios y los autos con sodio aún no igualan la autonomía de las mejores baterías de ion litio.



