🔬 La periodista británica Rose George recorrió barcos pesqueros y granjas de peces para investigar una industria marcada por la sobrepesca y los abusos. En una entrevista con Live Science sobre su libro Every Last Fish, explica cómo vigilar las capturas y cambiar las redes puede ayudar a proteger la vida marina.
George estima que apenas el 2 % de la flota pesquera lleva observadores a bordo, aunque algunas pesquerías tienen mayor cobertura. Estos especialistas vigilan si los barcos cumplen las normas y afrontan riesgos durante su trabajo. Según la autora, depender de lo que declaran los propios pescadores limita el control de las capturas.
Los problemas también alcanzan a las tripulaciones. George entrevistó a cuatro trabajadores ghaneses que sufrieron abusos en un barco dedicado a capturar vieiras cerca del Reino Unido. Explica que ciertos visados les impedían bajar a tierra, de modo que quedaban atrapados en sus barcos.
La autora también relata un cambio en Filey Bay, Inglaterra. El pescador Rex Harrison colaboró con Rory Crawford, de BirdLife International, para reducir las aves atrapadas por accidente. Harrison adoptó redes de filamento más oscuro, que las aves podían ver mejor, y cambió su diseño. Según George, estos cambios redujeron las capturas accidentales de aves en la bahía un 90 %.
✅ El caso de Filey Bay apunta a mejoras concretas cuando pescadores y expertos trabajan juntos. Pero ese descenso del 90 % corresponde a un caso local: la entrevista no permite extenderlo a toda la industria pesquera.



