🔬 Un editorial de Nature pide financiar el cuidado tradicional del territorio para proteger la biodiversidad. En Japón, el abandono de pueblos y de tareas agrícolas reduce los hábitats de aves, insectos y plantas. El texto advierte que proteger ciertos ecosistemas exige mantener parte del trabajo humano.
Muchos paisajes que los colonos europeos veían como «naturaleza virgen» ya recibían cuidados de pueblos indígenas. El editorial cita las sabanas de robles de Norteamérica y los ecosistemas australianos mantenidos con fuego. Las prácticas agrícolas tradicionales también han creado nichos para insectos, anfibios, aves y plantas.
El uso intensivo del suelo es el principal motor de pérdida de biodiversidad, según el texto. El objetivo de proteger el 30 % de los hábitats terrestres y acuáticos para 2030 no busca excluir a las personas. Algunas áreas necesitan gestionar el agua, mantener animales de pastoreo o aplicar quemas prescritas para prevenir megaincendios.
Estas prácticas tradicionales cuestan más que la agricultura industrial, que necesita menos mano de obra y ofrece grandes cosechas. Ya existen subvenciones para agricultores, pero Nature propone ampliar ese apoyo público. El editorial también plantea que estos programas podrían crear empleo ante posibles pérdidas de puestos asociadas con cambios tecnológicos.
✅ Financiar estos cuidados puede sostener ecosistemas y crear empleo. La propuesta tiene una condición: las tareas deben apoyarse en datos y ajustarse a la ecología y la biología de la conservación.



