🔬 En el archipiélago de Bijagós, en Guinea-Bissau, las mareas moldean dos veces al día un paisaje de canales, llanuras de lodo, playas y manglares. NASA describe cómo ese ritmo sostiene aves migratorias, tortugas marinas y otros animales en un sitio inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 2025.
El archipiélago reúne 88 islas e islotes. Con marea baja, las llanuras intermareales de lodo y arena emergen del mar, y las islas parecen crecer antes de encogerse horas después. Según la UNESCO, la zona protege el único archipiélago deltaico activo de la costa atlántica africana.
Ese pulso abre comederos para unas 870 000 aves playeras migratorias, una cifra que sitúa a Bijagós entre las áreas clave de alimentación en África occidental dentro de la ruta migratoria del Atlántico oriental. En las llanuras expuestas encuentran gusanos marinos, crustáceos, moluscos y peces pequeños. Con marea alta, manatíes, delfines y bancos de peces se acercan a las islas y entran más en los manglares.
Las tortugas verdes también dependen de este mosaico. Una gran población anida en la pequeña isla de Poilão, dentro del Parque Nacional Marino João Vieira y Poilão. Tras nacer, las crías corren de noche hacia el agua, perseguidas por cangrejos, lagartos y aves. Ya en el mar, se enfrentan a peces, tiburones y rayas; algunas estimaciones apuntan a que menos del 1 % llega a la adultez.
✅ Un análisis de 2025 ayuda a explicar la fuerza de estas mareas: la plataforma ancha y somera de la región, junto con la geometría del estuario, crea rangos de hasta 7 metros, frente a cerca de 1 metro en muchas otras zonas de la costa occidental africana. El límite: varias cifras son estimaciones y el artículo describe un sistema local, no una regla general para todos los archipiélagos costeros.



