🔬 Dos estudios de 2026 basados en décadas de imágenes satelitales sugieren que varias colonias de pingüino emperador han persistido más tiempo de lo que se sabía y pueden cambiar de lugar para criar cuando el hielo se altera. Esa flexibilidad ofrece una señal de resistencia, aunque no elimina el riesgo ligado a la pérdida de hielo marino.
Los investigadores detectan las colonias por las manchas de guano que dejan miles de aves sobre el hielo, ya que Landsat no distingue individuos. Un equipo de la Universidad de Friburgo halló que 18 colonias ya existían, en promedio, 17 años antes de su identificación inicial. La colonia de isla Smyley, de unos 6 000 pingüinos, data al menos de 1989.
La isla Smyley pudo sufrir un fracaso total de cría en 2022. Aun así, siguió apareciendo en las imágenes y suele asentarse cerca de icebergs, junto al borde de la plataforma de hielo. Otro equipo, dirigido por Grant Macdonald, de la Universidad de Durham, estudió tres colonias durante casi 40 años. Las de Mertz y SANAE se desplazaron a icebergs, ensenadas o plataformas de hielo antes de volver a sus zonas previas.
En SANAE, un desprendimiento grande en 2011 llevó a la colonia 11 kilómetros al sur. Parte del grupo regresó en 2016 y, pese a haber hielo fijo estable, crió sobre la plataforma de hielo. En 2022, toda la colonia había vuelto a su área original.
✅ Un mal año de cría no implica que una colonia desaparezca: las aves pueden moverse y usar otras superficies. Pero los autores advierten que esa flexibilidad no compensará por sí sola una pérdida sostenida de hielo marino. Las imágenes muestran dónde se reúnen las aves, no permiten contar individuos ni medir por sí mismas el éxito de cría.



