🔬 En los bosques tropicales de Borneo malasio, los dipterocarpos más altos pueden superar los 70 metros y almacenan carbono de forma clave. Nature destaca que su sistema hidráulico evolucionó para resistir el estrés hídrico, pese a que la altura extrema suele verse como una desventaja ante sequías graves.
Estos árboles dominan el dosel y figuran entre los más altos del mundo. Su reto físico es directo: mover agua hacia una copa enorme, contra la gravedad, sin que el sistema que la transporta falle bajo estrés.
El artículo señala que los dipterocarpos han desarrollado un sistema de transporte de agua capaz de desafiar esos límites. La idea central contradice una sospecha previa: ser muy alto no implica, por sí solo, quedar más expuesto que un árbol pequeño ante la sequía.
✅ Importa porque estos gigantes ayudan a almacenar carbono en selvas tropicales. El límite es claro: el texto disponible no detalla muestra, método ni datos comparativos, así que no permite evaluar cuánto cambia el riesgo entre árboles altos y pequeños.



