🔬 Ingenieros del Jet Propulsion Laboratory de NASA prueban este mes un sensor espacial que ayudará a medir qué tan rápido desaparece el hielo marino del Ártico. Antes de su lanzamiento, previsto para dentro de un año, un equipo voló dos semanas sobre el océano Ártico para preparar su uso con datos desde aviones y satélites.
La campaña tuvo lugar en abril, en la región ártica de Canadá. Los investigadores acumularon unas 50 horas de vuelo en un avión de la Segunda Guerra Mundial, a menudo a 457 metros de altura, con sensores para medir el grosor del hielo marino y la nieve. A bordo iba también un sustituto del radiómetro de microondas que ahora se prueba en JPL.
Medir el grosor del hielo exige combinar varios datos: cuánto sobresale el hielo sobre el agua, cuánta nieve lo cubre y qué emisiones de microondas llegan desde la superficie. Por eso, los vuelos se coordinaron con el paso de satélites para observar los mismos rasgos desde el aire y desde el espacio.
El equipo trabajó cerca de Inuvik con la misión SWOT, de NASA y la agencia espacial francesa CNES, y después en Cambridge Bay junto a investigadores de ESA, el Instituto Alfred Wegener y la Universidad de Calgary. Allí volaron bajo las trayectorias de ICESat-2, CryoSat-2 y misiones futuras como CRISTAL, que ESA desarrolla con apoyo de NASA.
✅ Combinar instrumentos en tierra, aire y espacio ayuda a afinar los algoritmos que usarán misiones actuales y futuras para seguir el hielo ártico. El límite es que la campaña duró dos semanas y prepara mediciones: no entrega por sí sola una serie larga. Aun así, NASA señala que mejores datos apoyan la navegación, la investigación meteorológica y oceánica, y la seguridad pública en una región con más actividad marítima.



