🔬 Un equipo de investigadores reconstruyó el clima de White Sands, en Nuevo México, con polen y moléculas antiguas. El estudio sugiere que sus habitantes siguieron usando la zona mientras subían las temperaturas y se reducía un lago. Los cambios del paisaje habrían sido perceptibles dentro de una vida humana.
El trabajo, publicado en Science Advances, analizó polen atrapado en rocas para identificar las plantas que crecieron allí. Las muestras también contenían ceras de hojas, lípidos de membranas bacterianas y otras moléculas que ayudaron a reconstruir el entorno.
Hace unos 24 200 años, White Sands tenía un gran lago y sus montañas estaban cubiertas de coníferas. Durante los siguientes 2 000 años, subieron las temperaturas y el lago comenzó a encogerse. Los robles y las artemisas reemplazaron a los pinos, abetos y píceas.
Las huellas humanas del yacimiento se habían fechado entre 21 000 y 23 000 años. Ese intervalo corresponde al Último Máximo Glacial, el tramo más frío de la última edad de hielo. El nuevo estudio sugiere que las personas siguieron visitando y habitando el lugar durante los cambios del paisaje.
✅ Los datos permiten reconstruir el entorno de quienes habitaron White Sands hace más de 20 000 años. Los autores proponen que el lago menguante pudo concentrar animales y plantas, pero las huellas apenas revelan conductas. Su edad sigue en debate y el registro conserva momentos aislados, sin ofrecer un relato continuo de aquellas vidas.



