🔬 Hace unos 56 millones de años, un aumento brusco del CO₂ coincidió con un calentamiento global de 5 a 9 °C y una fuerte pérdida de cubierta forestal en Wyoming. Un equipo reconstruyó ese cambio con hojas fósiles y su estudio sugiere que el calor puede superar el impulso de crecimiento que aporta el CO₂.
El episodio, llamado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, alteró el clima durante más de 150 000 años. En latitudes medias, los árboles de hoja ancha dieron paso a paisajes dominados por helechos; los suelos también almacenaron menos carbono.
El equipo examinó la forma de células de hojas fosilizadas en testigos de sedimento de la cuenca de Hanna. Esa forma permite estimar qué parte del dosel recibía sol o quedaba a la sombra. Tras un aumento inicial, el índice de área foliar cayó un 61 % en los miles de años siguientes y la cubierta permaneció un 35 % más baja durante decenas de miles de años.
✅ El estudio apunta a que el CO₂ puede impulsar el crecimiento de los bosques al principio, pero que un calor excesivo puede anular ese efecto. El límite principal es que la reconstrucción procede de un solo lugar antiguo: no permite anticipar por sí sola cómo responderán todos los bosques actuales.



