🔬 Un análisis de cuencas volcánicas naturales sugiere que la alcalinidad liberada al meteorizarse el basalto no siempre llega a los ríos ni al océano. Publicado en Nature, el estudio muestra que procesos del subsuelo reducen esa exportación. Eso puede rebajar las estimaciones de captura de CO₂ por meteorización mejorada.
La meteorización mejorada busca retirar CO₂ al añadir basalto triturado a suelos. Sus cálculos suelen asumir que la alcalinidad generada viaja hasta el océano. Pero los datos de sistemas basálticos naturales muestran que parte de ese material queda retenido durante su recorrido desde el suelo hasta los ríos.
Los autores atribuyen esa pérdida, probablemente, a la formación de arcillas y carbonatos, además del intercambio de iones en el subsuelo. En cuencas de Islandia, modelos inversos indican que los minerales secundarios retienen entre 30 % y 67 % del calcio, entre 45 % y 81 % del magnesio y entre 90 % y 95 % del silicio liberados por la meteorización.
El agua también impone límites. En cuencas basálticas, el bicarbonato disminuye cuando aumenta el caudal por dilución. Por eso, medir solo durante caudales bajos puede sobrestimar lo que sale de una cuenca. Los ensayos de campo disponibles son escasos: con 100–200 t de basalto por hectárea, han inferido entre 0 y 0,15 t de CO₂ por hectárea y año como exportación de alcalinidad; la mayoría queda por debajo de 0,1.
✅ El estudio indica que evaluar la meteorización mejorada exige seguir el agua y los compuestos desde el suelo hasta la cuenca, no solo medir la capa superficial. El límite es importante: las cuencas naturales no son iguales que los campos tratados y los ensayos directos aún son pocos, breves y rara vez miden todo el trayecto subterráneo.



