🔬 Un equipo de Jinan University halló que la vegetación aportó el 52 % de los compuestos reactivos que acaban formando ozono en Pekín entre mayo y julio de 2021. Los sauces y álamos, comunes en la ciudad, liberaron gran parte del isopreno implicado, según un estudio publicado en Science Advances.
El ozono se forma cuando compuestos orgánicos volátiles —emitidos por vegetación, vehículos e industria— reaccionan con óxidos de nitrógeno procedentes sobre todo del tráfico y la industria bajo la luz solar. Respirarlo puede inflamar o dañar las vías respiratorias, sobre todo en personas con asma o enfermedad pulmonar.
El equipo tomó muestras de aire en Pekín y usó datos de estaciones de seguimiento. La vegetación emitió cerca del 10 % de los compuestos orgánicos volátiles totales, frente al resto atribuido a actividades humanas. Sin embargo, sus emisiones aportaron el 52 % de los compuestos que siguen la ruta química hacia el ozono; el isopreno fue el principal.
Cerca del 35 % de los árboles de Pekín emitía isopreno. Al revisar especies plantadas en 24 megaciudades, los autores estimaron que varias, entre ellas Sídney y Melbourne, podrían emitir más isopreno que Pekín. En Sídney, alrededor del 65 % de los árboles emite este compuesto.
El calor puede intensificar el efecto: a 35 °C, la reactividad de los compuestos vegetales con radicales hidroxilo fue siete veces mayor que a 20 °C. La contribución de la vegetación a esa reactividad subió del 21 % al 74 %.
✅ El estudio sugiere que elegir especies para las ciudades también puede afectar la calidad del aire, junto con las emisiones de tráfico e industria. Su límite es que las mediciones corresponden a Pekín y a un periodo de mayo a julio de 2021; para las otras ciudades se estimó el potencial de emisión, no se midió su ozono.
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