El 3 de septiembre, los Ig Nobel 2026 premiaron investigaciones que combinan humor y preguntas científicas: una definición de beso aplicable a varias especies, un urinario con menos salpicaduras y 1 000 pares de ropa interior enterrados para medir la actividad biológica del suelo. La ceremonia fue en Zúrich.
El premio de biomecánica reconoció a Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West por definir el beso como un contacto oral no agresivo entre individuos de la misma especie, con movimiento de labios o piezas bucales y sin transferencia de comida. Con ese criterio, besan los osos polares, algunas aves y las hormigas. El equipo rastreó este comportamiento hasta hace unos 21,5 millones de años, en el ancestro de los grandes simios.
Otros galardones fueron para ensayos que rediseñan urinarios y reducen las salpicaduras hasta el 1,4 % de lo habitual, y para un proyecto de ciencia ciudadana. Participantes de más de 25 países enterraron ropa interior durante dos meses; al recuperarla, el equipo obtuvo datos sobre la actividad biológica del suelo.
✅ Los Ig Nobel dan visibilidad a estudios que quizá no llegarían a públicos amplios y muestran que preguntas extrañas pueden producir datos útiles. El artículo resume muchos trabajos distintos y no detalla sus métodos completos ni permite comparar la solidez de cada resultado.



