🔬 Los gatos tienen entre cuatro y seis bigotes en la parte posterior de cada pata delantera, cerca de los huesos carpales. Estas vibrisas carpales miden entre 2 y 3 centímetros y, aunque su función exacta sigue sin conocerse, investigadores plantean que ayudan a guiar la pata y a manipular presas.
Los bigotes, o vibrisas, son pelos especializados: son más rígidos y varias veces más gruesos que el resto del pelaje. No contienen nervios, pero nacen en receptáculos con muchas terminaciones nerviosas, lo que los vuelve sensibles. Los de la cara ayudan al gato a cazar con poca luz o cuando no ve bien de cerca.
Los bigotes junto a la nariz son los más largos; un gato suele tener 12 en cuatro filas a cada lado del hocico. Como no puede enfocar objetos a menos de 25 centímetros de los ojos, los usa para calcular dónde están. Los situados sobre los ojos disparan el parpadeo ante objetos que podrían golpearlos.
✅ Las vibrisas carpales aparecen en muchos mamíferos que agarran con las patas delanteras o trepan, por lo que podrían complementar la visión en esos movimientos. En gatos, el límite es claro: todavía no se sabe qué papel cumplen ni cuánto aportan al ascenso, a colocar la pata o a manejar presas.



