🔬 Las hembras de papamoscas cerrojillo parecen detectar si un pretendiente ya tiene pareja por cambios en su canto. Un equipo grabó a 17 machos antes y después de aparearse: entonces cantaron menos tiempo y repitieron menos sílabas. En aviarios, 21 de 29 hembras prefirieron cantos de solteros, y así podrían evitar machos que repartirían el cuidado de las crías.
Después de que su primera pareja pone huevos, un macho suele instalar otro nido a varios cientos de metros y cortejar hembras que pasan. Al dividirse entre dos nidos, presta menos ayuda para criar polluelos.
El equipo comparó las dos grabaciones con software bioacústico. Los cantos bajaron de unos dos segundos a unos 1,7 segundos. La menor repetición de sílabas podría servir frente a rivales; los autores especulan que los cantos más breves reducen el riesgo de que la primera pareja detecte al macho.
✅ El trabajo sugiere que el canto aporta a las hembras una pista sobre si el macho ya está emparejado y podría dividir el cuidado. El límite es claro: solo siguieron a 17 machos y la prueba de preferencia ocurrió en aviarios.



