El bacteriófago T7 usa una enzima llamada T7K para fosforilar de forma masiva proteínas de Escherichia coli y del propio virus durante la infección. El equipo halló que esta quinasa debilita varias defensas bacterianas ligadas al ADN, lo que ayuda al fago a infectar cepas que de otro modo resisten.
Con fosfoproteómica, los autores detectaron 19 532 fosfopéptidos durante la infección con T7, frente a unos pocos cientos en los controles. A los cinco minutos, T7K había generado 15 399 fosfopéptidos en 2 093 proteínas bacterianas y 33 del fago: cerca del 70 % de las proteínas expresadas.
La quinasa no siguió un motivo de secuencia concreto. Su dominio final se une al ADN y orienta parte de su actividad hacia proteínas que se unen a ácidos nucleicos. En ensayos, T7K contrarrestó Retron-Eco9 y, en menor medida, DarTG1. En 513 aislados naturales de E. coli, seis de 17 cepas con defensas validadas mostraron defensas más débiles ante T7 con T7K.
✅ El trabajo sugiere que un fago puede usar una sola quinasa para sortear defensas bacterianas diversas, en vez de bloquear cada sistema por separado. Aun así, los autores solo identificaron de forma directa dos sistemas sensibles y las defensas afectadas en varias cepas naturales siguen sin conocerse.



