🔬 Aunque se venden bajo nombres intercambiables en Estados Unidos, el boniato y el ñame son cultivos distintos. Expertos consultados por Live Science explican que pertenecen a familias vegetales diferentes, almacenan nutrientes en partes distintas y muestran rasgos culinarios y nutricionales propios.
El boniato (Ipomoea batatas) pertenece a la familia de las campanillas y es una dicotiledónea. Forma raíces de reserva y cada planta suele producir entre cuatro y diez boniatos. El ñame, del género Dioscorea, pertenece a otra familia, es una monocotiledónea y forma tubérculos: tallos subterráneos engrosados. Una planta de ñame rinde entre uno y cinco.
También difieren a simple vista. Los boniatos suelen ser más cortos, anchos y con extremos afilados; su piel suele ser lisa y fina. Los ñames tienden a ser largos y cilíndricos, con piel áspera, parecida a una corteza. El boniato madura en tres a cinco meses, frente a entre seis meses y un año para el ñame.
Al cocinarlos, el boniato suele ser más dulce, húmedo y cremoso; el ñame resulta más seco, almidonado y terroso. Las variedades anaranjadas de boniato aportan beta-caroteno, mientras que el ñame aporta potasio, vitamina C, manganeso y fibra. Algunos ñames silvestres pueden contener compuestos tóxicos si se comen crudos y requieren una cocción completa.
✅ El nombre comercial puede engañar: muchos productos vendidos como «yam» en supermercados estadounidenses son boniatos, incluidos los «garnet» y «jewel». El límite está en la etiqueta: el nombre por sí solo no identifica el cultivo, aunque los rasgos físicos ayudan a distinguirlos.
⚕️ No es consejo médico.


