🔬 Investigadores observaron por primera vez en el Sol la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, predicha hace 150 años. Las imágenes del telescopio solar Daniel K. Inouye muestran pequeños vórtices entre corrientes vecinas de plasma y podrían ayudar a estudiar el calentamiento de la corona y el clima espacial.
El equipo usó el telescopio de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en Hawái, y comparó las imágenes con simulaciones de la fotosfera, la superficie visible del Sol. El estudio se publicó el 5 de agosto en Nature.
La secuencia muestra decenas de remolinos junto a zonas magnéticas, algunos con franjas oscuras. El instrumento distingue estructuras de apenas decenas de millas de ancho. La distancia media entre los vórtices también coincidió con la prevista por las simulaciones.
Los autores plantean que estos remolinos mezclan líneas de campo magnético y podrían aportar energía a las llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal. El equipo planea rastrearlos con programas informáticos en futuras observaciones.
✅ El hallazgo ofrece una pista para investigar por qué la corona alcanza cerca de 1 millón de °C, pese a que la superficie solar es mucho más fría. Aún falta medir cuánto aportan estos vórtices al calentamiento de la corona y al clima espacial que puede afectar satélites, comunicaciones y redes eléctricas.



