🔬 Un equipo del proyecto ARMA halló rastros de una galaxia enana que la Vía Láctea absorbió hace unos 12 000 millones de años. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, adelanta unos 1 800 millones de años el registro conocido de fusiones galácticas y abre una ventana a la infancia de nuestra galaxia.
El equipo usó cúmulos globulares, grupos densos de estrellas antiguas, como rastreadores de la historia galáctica. Con datos del telescopio Hubble, obtuvo edades con una precisión mayor y separó los cúmulos del centro de la Vía Láctea en tres grupos según su edad y metalicidad.
Uno de esos grupos se vinculó a Gaia-Enceladus y otro a la Vía Láctea original. El tercero no encajaba con ninguno. Los investigadores sugieren que procede de una fusión no identificada hasta ahora, llamada Low-energy-Kraken-Heracles. Estiman que esa galaxia tenía unas 500 millones de masas solares y que dejó la mayor parte de su materia a menos de 20 000 años luz del centro galáctico.
✅ El resultado ayuda a reconstruir cómo creció la Vía Láctea antes de la fusión con Gaia-Enceladus, fechada hace unos 10 000 millones de años. El límite es que la reconstrucción parte de las propiedades de los cúmulos globulares; el artículo no detalla cuántos integran cada grupo ni la incertidumbre de las estimaciones.



