🔬 El arqueólogo Warwick Rodwell, de la abadía de Westminster, propone dos posibles identidades para un esqueleto enterrado en un sarcófago romano. Los huesos datan de entre 987 y 1052; los candidatos son dos abades medievales. El análisis acota un misterio de casi 150 años, aunque el nombre sigue sin confirmarse.
El sarcófago apareció en 1869 con dos pistas de épocas distintas: una inscripción romana del siglo IV y una cruz anglosajona del XI. La inscripción recuerda a Valerius Amandinus, para quien sus hijos encargaron el ataúd. La cruz tallada en la tapa sugería que alguien lo había reutilizado siglos después.
La tumba había sufrido un saqueo y los expertos creían que ya no conservaba huesos. Al abrirla para conservarla en 2016, encontraron un esqueleto completo, aunque alterado y con huesos fuera de lugar. El análisis identificó a un hombre de mediana edad y estatura media. Las fechas obtenidas mediante carbono confirmaron que el entierro era medieval.
El estudio, publicado en Journal of the British Archaeological Association, compara esas fechas con los periodos de los abades de Westminster. Rodwell considera viables a Ælfwig, abad entre 993 y 1020, y Wulfnoth, entre 1020 y 1049. Otro candidato, Wulfsige, dejó Westminster para ser obispo en otro lugar, lo que hace menos probable su entierro allí. Ælfwig parece tener cierta ventaja porque ya era monje de Westminster, según el arqueólogo.
✅ Los huesos permiten acotar quién recibió un entierro medieval en este ataúd romano. La identidad sigue abierta entre dos candidatos. Tampoco se sabe por qué se eligió ese sarcófago ni de dónde llegó.



