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Arqueología: sacrificios incas no murieron como se creía

Un nuevo análisis de tres momias infantiles de la ceremonia inca Capacocha cambió la lectura de sus últimos meses y muertes. El equipo de Verónica…

2 min de lectura
23 de julio de 2026
Arqueología: sacrificios incas no murieron como se creía

🔬 Un nuevo análisis de tres momias infantiles de la ceremonia inca Capacocha cambió la lectura de sus últimos meses y muertes. El equipo de Verónica Silva-Pinto, Universidad Diego Portales, halló que el Niño de El Plomo sufrió un golpe en la cabeza y que dos niñas de Cerro Esmeralda no muestran datos claros de estrangulamiento.

El estudio, publicado el 15 de julio en Science Advances, revisó restos hallados en 1954 y 1976 con técnicas modernas. El Niño de El Plomo tenía unos 8 o 9 años cuando fue sacrificado cerca de la cumbre del Cerro El Plomo, a 5 400 metros, en el siglo XV. Las niñas de Cerro Esmeralda, de unos 9 y 18 años, murieron unas tres décadas antes en el actual desierto de Atacama.

Hasta ahora, los científicos pensaban que el niño había muerto por hipotermia y que las niñas habían sido estranguladas. Las tomografías y la microscopía revelaron un traumatismo craneal por fuerza contundente en el niño. En las niñas, las marcas del cuello podrían venir de la ropa tras la muerte; además, sus huesos hioides no estaban fracturados ni desplazados. Por eso, el equipo considera indeterminada la causa de sus muertes.

Los isótopos del cabello también sugieren viajes largos antes del ritual. El Niño de El Plomo habría recorrido entre 2 600 y 2 800 kilómetros durante sus últimos nueve meses, quizá desde Cuzco. Las niñas de Cerro Esmeralda habrían viajado entre 900 y 1 200 kilómetros en sus últimos tres meses. Los fechados por radiocarbono sitúan los sacrificios en torno a 1450 y 1480.

✅ El trabajo muestra que Capacocha no era solo el acto final en la montaña, sino un proceso de meses con movimiento, cambios de dieta y comunidades implicadas. El límite clave: otros especialistas advierten que los isótopos por sí solos no bastan para reconstruir rutas, y que algunas lecturas van más allá de lo que los datos permiten concluir.


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