🔬 Roselyn Campbell, de la Universidad Purdue, halló posibles lesiones mortales en 18 de 46 cráneos del antiguo Egipto. Los restos tienen unos 5 000 años y proceden de Abidos. El análisis respalda la hipótesis de sacrificios humanos para acompañar a los reyes en el más allá.
Los cráneos proceden de enterramientos junto a las tumbas de Djer, Djet y Meretneith, quien pudo gobernar Egipto en ciertos periodos. Campbell los examinó con técnicas forenses actuales para reconocer huellas de golpes. El estudio se publicó en Frontiers in Environmental Archaeology.
Muchos cráneos presentaban fracturas lineales que el excavador original había atribuido a daños posteriores al entierro. Campbell las interpreta como señales de golpes que pudieron resultar mortales. No pudo identificar el arma: propone un objeto plano y ligero, quizá de madera, según otros estudios forenses y arqueológicos.
Algunas lápidas mencionaban cargos como «portador del sello», un indicio de que esas personas servían al rey. La hipótesis plantea que fueron sacrificadas tras su muerte para seguir sirviéndolo en el más allá. Según Campbell, esta práctica parece haber terminado al concluir la primera dinastía, tras unos dos siglos o menos.
✅ Los hallazgos aportan nuevos datos al debate sobre los sacrificios humanos entre los primeros reyes egipcios. El análisis abarca solo los 46 cráneos conservados en Cambridge; la mayoría de los restos excavados volvió a enterrarse. Las lesiones respaldan la hipótesis del sacrificio, pero esa lectura sigue abierta a debate.


