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Ciencias de la Tierra

Antártida: una mano gigante escondida bajo el hielo

Un equipo de la Universidad de Génova descubrió una enorme estructura con forma de abanico —o de mano abierta— enterrada bajo el hielo de la Antártida…

2 min de lectura
10 de junio de 2026
Antártida: una mano gigante escondida bajo el hielo

🔬 Un equipo de la Universidad de Génova descubrió una enorme estructura con forma de abanico —o de mano abierta— enterrada bajo el hielo de la Antártida Oriental. Conecta varias cuencas famosas y pudo formarse durante la fractura del antiguo supercontinente Gondwana. El hallazgo revela que el continente helado esconde una historia tectónica más dinámica de lo que se creía.

La estructura nace de un proceso llamado extensión rotacional distribuida: la corteza terrestre se deforma hacia fuera desde un punto fijo, como los dedos que se abren a partir de la palma de una mano. Entre esos «dedos» quedan cuencas triangulares. Ya se habían descrito por separado, pero nadie las había reconocido como piezas de un mismo sistema.

El equipo de Egidio Armadillo partió de una observación simple: muchas cuencas enterradas parecían irradiar desde el mismo lugar. Para confirmarlo, combinaron el relieve bajo el hielo, datos de gravedad, magnetismo y sismología, además de simulaciones. Bautizaron el conjunto como Provincia de Cuencas en Forma de Abanico de la Antártida Oriental, publicada el 3 de junio en Nature Geoscience.

El abanico se extiende entre los montes Gamburtsev y la cordillera Transantártica, y enlaza cuencas tan conocidas como Wilkes, Aurora y la que alberga el lago Vostok, el mayor lago subglacial conocido. Hoy yacen bajo más de 3 km de hielo. Los autores vinculan el sistema a la separación entre la Antártida y Australia, hace unos 70 millones de años, hacia el final del Cretácico.

✅ Conocer estas fracturas ayuda a prever cómo se moverán los glaciares cuando el hielo se derrita, porque la tectónica marca los caminos del deshielo. Aun así, es una hipótesis: nadie sabe con precisión cuándo se formó la estructura, y el modelo necesita más datos para sostenerse. Más del 99 % del lecho rocoso antártico sigue oculto bajo el hielo.


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