🔬 Un equipo encabezado por Jamie Williams, de la Universidad de Warwick, identificó un candidato a planeta de segunda generación. Orbita la enana blanca HS 0209+0832, a unos 270 años luz de la Tierra, cada 4,4 días. Los datos sugieren que nació del material expulsado por la estrella al morir.
El estudio, publicado el 5 de octubre en Nature Astronomy, combinó datos de instrumentos actualizados del Hubble y otros observatorios. El espectro de la estrella reveló elementos pesados como zinc, cobre y niobio. Este último nunca se había detectado en una enana blanca.
El equipo también registró descensos periódicos de brillo, compatibles con un planeta que pasa por delante de la estrella. A partir de esos pasos y su órbita, estimó un tamaño cercano al de Júpiter. La enana blanca conserva una temperatura de unos 35 000 °C.
La mezcla de elementos pesados, junto con la relativa escasez de silicio y hierro, apunta a un mundo formado tras morir la estrella. Los autores vinculan esa huella con el «proceso s», que produce elementos pesados dentro de estrellas gigantes rojas moribundas. Proponen que los vientos de la enana blanca arrancan parte de la atmósfera del candidato y devuelven esos elementos a la estrella.
✅ El hallazgo sugiere que una estrella muerta podría albergar mundos nuevos hechos con el material que expulsó. El origen del candidato sigue abierto: los autores creen que una estrella compañera pudo ayudar a reunir ese material. Falta aclarar cómo se formó y qué tan probable es este escenario.



