🔬 Un equipo de la Universidad de Michigan y UCLA construyó un robot inspirado en ranas que salta y nada. Del tamaño de una palma, avanza unas tres longitudes de su cuerpo por segundo. Sus varillas elásticas ofrecen una vía para impulsar robots pequeños que deban moverse por tierra y agua.
El estudio, publicado el 18 de septiembre en Science Advances, exploró cómo torcer varillas curvas permite almacenar y liberar energía. Según su forma y cuánto se tuercen, pueden cambiar despacio o pasar de golpe a otra forma. Ese cambio brusco proporciona el empuje.
El equipo combinó modelos por computadora con pruebas de un brazo robótico para elegir una forma helicoidal, parecida a un resorte. Esa forma permitió liberar la mayor energía. Un motor tuerce las varillas hasta que cambian de forma; después deshace el giro y repite el ciclo.
El prototipo lleva dos varillas en la parte trasera. Saltó sobre madera, vidrio y cuero. Al aire libre, recorrió arena y césped y subió y bajó escalones. Con paletas añadidas, pudo nadar. Al activar una sola varilla, giró y recorrió un pequeño circuito de obstáculos bajo control remoto.
✅ El trabajo sugiere una vía para que robots con poca potencia superen obstáculos y se muevan entre tierra y agua. El alcance mostrado es un prototipo del tamaño de la palma. Los robots de pocos milímetros que plantean los autores son una posibilidad futura.



