🔬 El equipo de Jamie Williams, de la Universidad de Warwick, halló niobio en datos del Hubble de la enana blanca HS 0209+0832. Ese niobio apunta a un posible planeta nacido del material que expulsó la estrella al morir. El hallazgo abre preguntas sobre cómo surgen mundos tras esa etapa.
Una enana blanca es el núcleo que queda cuando una estrella de baja masa agota su combustible y pierde sus capas externas. El Hubble observó esta estrella en 1999 y registró unas 100 señales químicas sin identificar. Williams revisó esos datos con una base química actualizada: muchas señales coincidían con el niobio. Los datos de la misión FUSE también mostraron señales intensas de este elemento. El estudio se publicó en Nature Astronomy.
TESS observó la estrella durante cuatro meses y detectó cambios periódicos de brillo, compatibles con un planeta a unos seis millones de kilómetros. El equipo estima que el candidato sería un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter. Habría nacido de parte del material expulsado por la estrella: un planeta de segunda generación.
Según la hipótesis del equipo, la enana blanca aún está tan caliente que podría estar arrancando la atmósfera del planeta. El gas perdido podría formar una cola semejante a la de un cometa y después un disco alrededor de la estrella. Parte de ese material caería sobre su superficie, lo que explicaría el niobio detectado por el Hubble.
✅ El estudio apunta a que algunos mundos podrían formarse tras el final de la vida de su estrella. El planeta sigue siendo un candidato, y su origen a partir de restos estelares es una hipótesis. Aún falta aclarar cómo se forman estos sistemas, cuántos existen y cómo evolucionan.



