🔬 Un equipo con Argel Aguilar-Valles, de la Universidad de Carleton, estudió la psilocibina en ratas tras golpes leves. El estudio sugiere que revierte ciertos cambios cerebrales tras el daño. Los resultados abren una vía de estudio para estos traumatismos, aún sin demostrar beneficios en humanos.
El trabajo, publicado en Communications Biology, usó tres impactos controlados que no causaron pérdida de conciencia. El equipo evaluó el cerebro con resonancia magnética y resonancia funcional casi tres semanas después de los golpes.
Los investigadores observaron un aumento de la fosforilación de tau, un cambio en una proteína cerebral vinculado al alzhéimer. La psilocibina revirtió ese aumento en los animales tratados. El ensayo estudió daños por golpes; no probó un tratamiento contra el alzhéimer.
También encontraron cambios en la conectividad funcional: cómo se relaciona la actividad de distintas regiones cerebrales. Tras recibir psilocibina, las ratas lesionadas alcanzaron niveles superiores a los del grupo de control. Los efectos abarcaron numerosas zonas, entre ellas el hipocampo, el tálamo y distintas partes de la corteza.
✅ Estos datos abren una vía para estudiar tratamientos tras golpes repetidos. El ensayo solo incluyó ratas y no aclara si esa mayor conectividad es beneficiosa. Falta saber si los efectos perduran y si podrían trasladarse a humanos.
⚕️ No es consejo médico.



