🔬 Un estudio en JAMA Neurology sugiere que cabecear un balón de fútbol una sola vez basta para elevar de forma temporal proteínas en sangre asociadas con daño en células cerebrales. Investigadores del Amsterdam University Medical Center analizaron a 302 futbolistas amateur varones durante 11 partidos y midieron cambios justo después de jugar.
El equipo rastreó seis proteínas con muestras de sangre tomadas antes del partido, justo al terminar y entre 24 y 48 horas después. También usó cámaras para registrar cuántas veces cada jugador cabeceó el balón y estimar la fuerza de cada impacto.
Los jugadores que hicieron cabezazos tuvieron más S100B en sangre justo después del partido que quienes no cabecearon. Además, quienes hicieron más de dos cabezazos, o varios de alto impacto, mostraron aumentos inmediatos de p-tau217, una proteína descrita en el artículo como uno de los principales biomarcadores sanguíneos del Alzheimer.
Los niveles de S100B y p-tau217 volvieron a su punto inicial entre 24 y 48 horas después. Aun así, los autores advierten que eso no descarta daño duradero si la acción se repite cientos o miles de veces. Peter Theobald, de Cardiff University, destacó que el estudio incluyó atletas de deportes sin contacto, lo que refuerza que el cabezazo explique el cambio.
✅ El hallazgo apunta a que incluso impactos habituales del fútbol pueden dejar una señal medible en sangre. El límite es clave: las subidas no superaron los umbrales clínicos usados para lesiones graves o demencia, y el estudio no midió el efecto acumulado durante una temporada. Hacen falta más datos para saber si estos cambios elevan el riesgo de enfermedad neurodegenerativa.
⚕️ No es consejo médico.
Fuente: livescience.com



