🔬 El equipo de Sunmyon Chon, del Instituto Max Planck de Astrofísica, simuló el universo temprano y obtuvo pequeños puntos rojos. Estos objetos se parecen a los que observa el James Webb. El estudio sugiere que podrían ser agujeros negros rodeados de gas, una pista sobre cómo crecieron tan rápido.
Los pequeños puntos rojos aparecen entre 600 y 1 000 millones de años después del Big Bang. En esa época también había agujeros negros con miles de millones de masas solares, difíciles de explicar mediante su crecimiento habitual. El trabajo, publicado el 16 de septiembre en Nature, propone un vínculo entre ambos enigmas.
En las simulaciones, los agujeros negros reciben tanto gas que parte se acumula a su alrededor y forma una envoltura densa. La luz emitida cerca del agujero negro debe atravesarla, y sus longitudes de onda cambian. El resultado es un objeto compacto, con un espectro muy rojo y líneas anchas de emisión del hidrógeno. Esos rasgos coinciden con características de los pequeños puntos rojos observados.
El proceso simulado comienza con estrellas de varios cientos de miles de masas solares. Tras unos dos millones de años, colapsan y dejan grandes «semillas» de agujeros negros. Estas nacen rodeadas de abundante gas que pueden consumir para crecer con rapidez. El equipo había diseñado el modelo para estudiar esas semillas; los objetos parecidos a puntos rojos surgieron sin buscarlos.
✅ Los pequeños puntos rojos podrían mostrar etapas que faltan por conocer del origen de los primeros agujeros negros supermasivos. Pero el modelo aún no explica por qué desaparecen antes de que el universo alcance los 1 500 millones de años. El equipo probará distintas condiciones del universo temprano y hará predicciones más detalladas para contrastarlas con los datos del James Webb.



