🔬 El huracán Polo alcanzó la categoría 5 el 22 de septiembre de 2026, tras aumentar sus vientos máximos sostenidos 167 km/h en 24 horas. La NASA describe condiciones casi perfectas para ese fortalecimiento. Un avión de la NOAA estimó vientos cercanos a 285 km/h ese día.
Polo pasó de depresión tropical el 20 de septiembre a tormenta tropical al día siguiente, frente a la costa pacífica de México. Su aumento de viento superó el umbral de «intensificación rápida extrema»: al menos 111 km/h en 24 horas. El 23 de septiembre, el satélite Aqua de la NASA lo captó al suroeste de Acapulco. Para entonces, había bajado a categoría 4, con vientos de 230 km/h, tras reemplazar la pared de su ojo.
Gary Partyka, del Centro Goddard de la NASA, destacó la poca cizalladura del viento, el aire húmedo y el océano cálido. Polo atravesó aguas superficiales de hasta 32 °C, entre 2 y 3 °C por encima de lo habitual para el 23 de septiembre. El mapa térmico de la NASA combina datos de satélites, barcos y boyas, y compara esa fecha con el promedio de 2003–2014.
Kristen Corbosiero, de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, señaló también los vientos débiles sobre el sistema. Las medidas y los modelos mostraban abundante calor oceánico a bastante profundidad, que podría haber ayudado a sostener la fuerza del huracán. La estela de agua fría que dejó a su paso parecía mínima.
✅ Los datos permiten examinar qué condiciones acompañaron el rápido fortalecimiento de Polo, desde los vientos hasta el calor bajo la superficie. Ambos especialistas advierten que no debe atribuirse de forma directa a El Niño: otros huracanes de la región también se fortalecieron rápido bajo La Niña y condiciones neutrales.



