🔬 Un equipo liderado por Josep Martí, de la Universidad de Jaén, identifica el primer microblázar de la Vía Láctea. El sistema IRAS 18293−0941 alberga un agujero negro cuyo chorro apunta casi hacia la Tierra. Ofrece una oportunidad cercana para estudiar cómo estos sistemas aceleran partículas.
El agujero negro toma material de una estrella masiva compañera, con la que forma un sistema de órbita de 11,4 días. Parte del material sale en dos chorros de plasma que viajan casi a la velocidad de la luz. Una gruesa capa de gas y polvo oculta el sistema en las imágenes ópticas.
Los cambios de brillo de la estrella dieron la primera pista sobre la órbita. Después, las ondas de radio revelaron un chorro dirigido casi hacia nosotros. El equipo combinó datos de la red de radiotelescopios EVN y del satélite Gaia para vincularlo con la estrella. Así descartó que procediera de una galaxia lejana situada en la misma dirección.
El observatorio MeerKAT detectó los efectos del chorro opuesto: una burbuja de unos 100 años luz de ancho. En un borde, el chorro golpea gas y polvo, acelera partículas, calienta el polvo y hace brillar el hidrógeno. Ese punto también emite rayos gamma de alta energía.
✅ Este microblázar ofrece una oportunidad para estudiar cómo los chorros llevan energía desde los agujeros negros hacia su entorno. Un límite: el chorro que se aleja solo pudo detectarse por sus efectos. El trabajo está disponible como preprint y fue aceptado para publicarse en Astronomy & Astrophysics.



