🔬 El 22 de septiembre de 2006, la agencia espacial japonesa JAXA lanzó Hinode, un satélite dedicado a observar el Sol. Veinte años después sigue activo: mide los campos magnéticos solares y fotografía fulguraciones, manchas y tránsitos. Su nombre significa «amanecer» en japonés, y en la misión colaboran Japón, Estados Unidos, Reino Unido y Europa.
Hinode, también llamado Solar-B, despegó a bordo de un cohete M-V desde el Centro Espacial de Uchinoura, en Kagoshima. Por la diferencia horaria, en Japón ya era 23 de septiembre. Hoy gira a unos 640 km de altura en una órbita heliosíncrona, que lo mantiene siempre de cara al Sol.
Según la NASA, su Telescopio Óptico Solar es el primero dedicado a medir la intensidad y la dirección del campo magnético en la fotosfera, la superficie del Sol. Lo acompañan un espectrómetro de imagen en ultravioleta extremo y un telescopio de rayos X. La meta: entender qué desata las erupciones en la atmósfera solar y cómo se vinculan con el calentamiento intenso de la corona y con el viento solar, ese flujo constante de material y radiación.
¿Sabías que Hinode vive su propia «temporada de eclipses»? Da una vuelta a la Tierra cada 98 minutos. Durante el verano del hemisferio norte, nuestro planeta le tapa el Sol en cada órbita, hasta 10 minutos seguidos. El resto del tiempo, esa misma órbita le permite observar sin cortes durante nueve meses.
✅ Hinode lleva dos décadas midiendo el campo magnético del Sol, la pieza que, según la NASA, ayuda a conectar erupciones, corona y viento solar. La misión debía durar hasta 2020 y el equipo esperaba que llegara a 2022; aún sigue en marcha. Ojo: esta pieza celebra un aniversario y no presenta un hallazgo científico nuevo.



