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  Tuesday, 22 de September de 2026
Vol. VII · Edición Nº 184
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Biología: Una ameba que se divide a 63 °C

Un equipo financiado por NASA halló una ameba que se reproduce por división a 63 °C en las aguas calientes del Parque Nacional Volcánico Lassen, en…

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September 22, 2026
Biología: Una ameba que se divide a 63 °C
Image source: NASA

🔬 Un equipo financiado por NASA halló una ameba que se reproduce por división a 63 °C en las aguas calientes del Parque Nacional Volcánico Lassen, en California. Incendiamoeba cascadensis, apodada «ameba de fuego», marca el récord de temperatura para un eucariota conocido. El trabajo se publicó el martes en Cell.

El calor rompe proteínas y desarma membranas. Los eucariotas lo tienen peor que las bacterias: guardan su material genético dentro de un núcleo y llevan orgánulos con membrana, más maquinaria delicada que puede estropearse. Se había propuesto que esas membranas no aguantaban por encima de 62 °C. El techo anterior, 60 °C, lo tenían unos pocos hongos y algas rojas.

La ameba deja de reproducirse pasados los 63 °C, pero no se apaga: sigue moviéndose en busca de comida hasta los 64 °C. El equipo secuenció su genoma y miró qué genes se encendían a distintas temperaturas. Aparecieron genes que estabilizan el ADN y otros que detectan el entorno; con el calor subió la actividad de los que ayudan a plegar proteínas. «Algunas proteínas de I. cascadensis tienen una carga superficial positiva alta que podría ayudarlas a mantenerse estables», explica Beryl Rappaport, doctoranda en la Universidad de Syracuse y primera autora. Esas cargas se parecen a las de bacterias y arqueas termófilas.

Al rastrear datos de otros trabajos, el equipo encontró fragmentos de ADN parecidos en muestras geotérmicas de Nueva Zelanda y Yellowstone. Podría haber parientes de la ameba esperando en fuentes calientes de medio mundo.

✅ Buscar los bordes donde la vida todavía funciona orienta la caza de vida fuera de la Tierra. «Encontrar eucariotas en ambientes de alta temperatura amplía nuestra idea de dónde puede haber vida, y también de cuán compleja puede ser», dice Alison Olcott, científica del programa de Exobiología en la sede de NASA. El límite lo pone la propia autora: el calor no lo es todo. «Un entorno también necesita la acidez, el oxígeno, la presión, el agua y el alimento adecuados. I. cascadensis no podría sobrevivir sola: necesita que otras formas de vida la sostengan», advierte Rappaport. Por ahora, la Tierra es el único lugar donde sabemos que se cumplen todas esas condiciones.


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