🔬 Un equipo creó una batería con una cubierta de celulosa inspirada en el papel de arroz comestible. Probada en cerdos, alimentó dos dispositivos médicos y se disolvió en el aparato digestivo tras varios meses. El diseño busca reducir los riesgos de fugas tóxicas o quemaduras químicas dentro del cuerpo.
Giovanni Traverso, del Massachusetts Institute of Technology, explica que las baterías convencionales pueden causar quemaduras si un dispositivo ingerido se rompe. También pueden liberar materiales tóxicos o dejar fragmentos plásticos afilados mientras recorren el aparato digestivo.
El equipo usó magnesio y trióxido de molibdeno como electrodos, junto con un líquido iónico biodegradable como electrolito. Una cubierta de celulosa sostiene las piezas y se disuelve con el tiempo. Además, una capa de cera de abeja retrasa el efecto del ácido estomacal.
Los investigadores probaron la batería con una etiqueta RFID que transmite datos desde el cuerpo. También alimentaron un dispositivo que estimula el estómago para liberar hormonas que regulan el hambre. Los resultados aparecen en Nature Chemical Engineering.
✅ El prototipo podría alimentar futuros dispositivos ingeribles que vigilen la salud o implantes que apliquen impulsos eléctricos. Sin embargo, hasta ahora solo se probó en cerdos; falta saber cómo funcionaría y se degradaría en seres humanos.
⚕️ No es consejo médico.



