🔬 Un comentario publicado en Nature pide que la salud mental deje de ser invisible entre las pérdidas y daños del cambio climático. Quien firma ejerce la psicología clínica y estudia salud pública; recogió testimonios en comunidades pesqueras de Kenia y entre trabajadoras de la sal en Gujarat, India. Lo que temen perder no es solo dinero: también arraigo, tradiciones y futuro.
En la costa keniana las conversaciones empezaban con cifras: menos capturas, ecosistemas marinos alterados, medios de vida que encogen. Enseguida iban más hondo. La gente hablaba de ansiedad, de consumo de sustancias entre jóvenes sin empleo, de violencia de género, turismo sexual y embarazos adolescentes mientras la pobreza apretaba. Y de tradiciones que se deshacen: el saber que pasa de padres a hijos, los rituales, el sentido de quiénes son, atado a la pesca.
Las políticas climáticas, cuando miran la salud mental, casi siempre la tratan como algo a lo que adaptarse: preparar a la gente ante desastres, primeros auxilios psicológicos, programas de resiliencia, sistemas sanitarios más fuertes. Hace falta invertir ahí. Pero queda la pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando alguien ya no puede adaptarse? En Gujarat, las trabajadoras de la sal de un sindicato de base aguantan temperaturas que a veces superan los 50 °C: al calor se añaden la inseguridad económica y el estrés crónico.
El clima rara vez llega como un desastre único. Erosiona poco a poco la salud, los ingresos, el tejido social y la dignidad. La inundación de Nepal del mes pasado es el ejemplo visible; el desplazamiento permanente y la pérdida de patrimonio cultural, el callado. El marco de pérdidas y daños de la ONU reconoce daños que no son solo económicos, y ahí cabría la salud mental: como algo en lo que invertir, con daños medidos y gobiernos que rindan cuentas.
✅ La COP31 se reúne en noviembre en Antalya (Turquía), y esta semana se celebra la Climate Week NYC 2026. Si la salud mental entra en las cuentas de pérdidas y daños, las comunidades que ya no pueden adaptarse tendrían algo que reclamar más allá de los bienes perdidos. El límite lo admite el propio texto: nadie sabe todavía cómo ponerle un valor. Y es un artículo de opinión, no un estudio: aporta trabajo de campo y una propuesta, no datos replicables.
⚕️ No es consejo médico.


