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Vol. VII · Edición Nº 184
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Espacio: un púlsar atrapa el viento de su estrella gigante

Astrónomos observaron por primera vez cómo el viento de una estrella gigante cae sobre su compañera compacta. Con el observatorio XRISM, liderado por Japón…

2 min de lectura
September 19, 2026
Espacio: un púlsar atrapa el viento de su estrella gigante
Image source: NASA

🔬 Astrónomos observaron por primera vez cómo el viento de una estrella gigante cae sobre su compañera compacta. Con el observatorio XRISM, liderado por Japón, el equipo de Roi Rahin (UMBC y NASA Goddard) midió plasma que se precipita hacia un púlsar a unos 540 000 km/h. El trabajo se publicó en Science Advances.

El sistema se llama BP Crucis y está a unos 13 000 años luz, en la constelación austral de Crux. La estrella principal, Wray 977, es una hipergigante azul con unas 40 masas solares y 60 veces el tamaño del Sol. Es tan grande, caliente y luminosa que pierde gas ionizado sin parar: eso es el viento estelar. Su compañera, GX 301-2, es una estrella de neutrones de unos 20 km que gira cada 11 minutos y barre un haz de rayos X hacia la Tierra.

Dos veces por cada órbita de 41,5 días, cerca del punto más próximo a la estrella y del más lejano, el sistema lanza fulguraciones de rayos X que duran varios días. Los astrónomos piensan que la gravedad del púlsar concentra una corriente densa de plasma; las fulguraciones surgen cuando el púlsar la atraviesa y captura materia. XRISM apuntó al sistema el 1 de febrero de 2025 y lo siguió unas 16 horas, al final de una de esas fulguraciones fuertes.

El instrumento Resolve, desarrollado por NASA y JAXA, registró líneas de absorción de hierro muy ionizado desplazadas hacia energías más bajas. Ese corrimiento al rojo delata gas que se aleja de nosotros, es decir, que cae hacia el púlsar; su tamaño da la velocidad. El equipo propone esta secuencia: el púlsar barre gas y forma un disco turbulento, luego el disco se deshace y el plasma cae directo sobre la estrella de neutrones, y más tarde reaparece otro disco que gira al revés. Cruzar la corriente le lleva unos cuatro días.

✅ BP Crucis funciona como laboratorio para estudiar cómo se alimenta un púlsar del viento de su compañera, algo que hasta ahora no se había visto con claridad. El límite: son unas 16 horas de observación en una sola fase del tránsito, y la secuencia de discos que se forman y se deshacen es la lectura que proponen los autores, pendiente de confirmar con más datos.


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