🔬 El detector XENONnT, en el Laboratori Nazionali del Gran Sasso (Italia), captó neutrinos del Sol de apenas 17 kiloelectronvoltios, una décima parte de la energía mínima registrada hasta ahora. El equipo describe cientos de sucesos y una significación de 5 sigma en un artículo enviado a arXiv el 29 de agosto (preprint; pendiente de revisión por pares).
Los neutrinos apenas rozan la materia: masa diminuta, ninguna carga eléctrica. Atraviesan casi todo sin dejar rastro. El Sol los fabrica a espuertas — unos 100 000 millones cruzan la uña de tu pulgar cada segundo. Esa lluvia constante explica por qué algunos acaban chocando dentro de un tanque de xenón enterrado bajo una montaña.
XENONnT no se construyó para eso. Su objetivo es la materia oscura, la sustancia que hace falta para entender cómo se comportan las galaxias, y todavía no ha visto ninguna señal. Lo que sí vio fueron neutrinos que golpean electrones del detector y producen un destello de luz. Es la primera vez que un cazador de materia oscura los pilla por esa vía. En julio, PandaX-4T, en el laboratorio subterráneo chino de Jinping, obtuvo indicios del mismo proceso, pero con 2,2 sigma: demasiado poco para darlo por seguro.
Estos neutrinos nacen en la reacción que mantiene encendido al Sol, cuando dos protones se fusionan y forman un núcleo mayor. En 2024, XENONnT y PandaX-4T ya habían visto neutrinos solares más energéticos, subproductos de otro tipo de fusión menos dominante. Son menos abundantes, pero más fáciles de atrapar: rebotan contra un núcleo entero en vez de contra un solo electrón.
✅ Si llega a construirse un detector más avanzado, «esperamos poder extraer conocimiento valioso sobre la composición del Sol», dice Florian Jörg, físico de XENONnT en la Universidad de Zúrich. El límite está en el ruido: la huella de un neutrino de baja energía que rebota en un electrón se confunde con montones de sucesos que la imitan. «La dificultad es sacar las agujas de neutrino del pajar del fondo», resume Kate Scholberg, física de neutrinos de la Universidad Duke, ajena al trabajo, que califica el esfuerzo del equipo de casi heroico. Y el análisis aún no ha pasado el filtro de otros especialistas.



