🔬 Los gatos podrían lamerse entre sí para estrechar lazos, iniciar juegos o aliviar tensiones. Morgane Van Belle, de la Universidad de Gante, y su equipo analizaron videos de 53 hogares con dos gatos. Sus observaciones sugieren que estos lamidos tienen distintos sentidos: el contexto ayuda a interpretarlos.
Cuando los gatos estaban acurrucados e imitaban sus posturas, el aseo mutuo parecía reforzar sus vínculos. A veces, los lamidos daban paso a forcejeos amistosos: se sujetaban con las patas delanteras y rodaban juntos. El equipo propone que ese aseo podría servir como señal para empezar a jugar.
En otros encuentros aparecían orejas hacia atrás, manotazos y mordiscos. Un gato se colocaba sobre el otro, y ambos mostraban señales sutiles de estrés. Los autores plantean que los lamidos podrían apaciguar un conflicto, por ejemplo, al disputar un lugar para dormir. Si apuntan al cuello, donde también muerden al pelear, podrían expresar una amenaza sutil. Un estudio de 1998 con 25 gatos ya había registrado conductas agresivas en cerca del 35 % de las sesiones de aseo mutuo.
También podrían ayudarse a limpiar la cabeza y el cuello, zonas difíciles de alcanzar por sí solos. Sin embargo, el estudio de Van Belle no midió parásitos, infecciones ni limpieza de la piel para comprobar esa posible función.
✅ Si ves a tus gatos lamerse, sus posturas y lo que ocurre después pueden aportar pistas sobre ese encuentro. Los lamidos por sí solos no bastan para concluir que hay amistad: estas explicaciones siguen siendo propuestas, no respuestas definitivas.



