🔬 La sonda Parker Solar Probe de la NASA completó el 4 de septiembre su acercamiento número 29 al Sol, otra vez a 6,1 millones de kilómetros de la superficie y a 692 000 km/h. El 7 de septiembre transmitió un tono de baliza: sus sistemas funcionan bien. Esta vez apuntó su cámara al polo norte solar.
La trayectoria alrededor del Sol deja a la nave casi incomunicada. Parker pasó nueve días sin contacto con la Tierra, en piloto automático, tal como marcaba el plan de vuelo. Durante el encuentro —del 30 de agosto al 9 de septiembre— sus cuatro paquetes de instrumentos tomaron datos dentro de la corona, la atmósfera del Sol. A esa velocidad, la nave barrió casi el 40 % de la circunferencia solar en un solo día.
La telemetría detallada empieza a llegar el viernes 11 de septiembre. Los datos científicos se descargarán entre el domingo 13 y el domingo 27. Interesan sobre todo el viento solar, las eyecciones de masa coronal y los restos de las fulguraciones que la sonda registra: ahí están los motores de la meteorología espacial que amenaza a satélites, astronautas, vuelos y redes eléctricas.
Parker despegó en agosto de 2018, cerca del mínimo del ciclo solar de 11 años. En 2024, la NASA, la NOAA y el panel internacional de predicción del ciclo solar anunciaron que el Sol había alcanzado su máximo. Los 29 encuentros cubren, pues, desde un Sol tranquilo hasta uno muy activo. La misión se extendió hasta 2029 tras la revisión sénior de heliofísica de 2026.
✅ Cuanto mejor se entienda la física de la meteorología espacial, más fiables serán los pronósticos que protejan a las tripulaciones camino de la Luna y Marte. El matiz importa: esto es un parte de misión, no un resultado científico. Los datos de este paso todavía no han llegado a la Tierra, así que habrá que esperar al análisis para saber qué muestra el polo norte del Sol.



