🔬 El 10 de septiembre de 2011 la NASA lanzó GRAIL, dos sondas gemelas llamadas Ebb y Flow, hacia la Luna. Su tarea: cartografiar el campo gravitatorio lunar para ver qué esconde el subsuelo. Despegaron juntas en un cohete Delta II desde Cabo Cañaveral y llegaron a órbita lunar casi cuatro meses después.
La Luna parece una bola gris y maciza, pero no lo es. Su densidad cambia de un punto a otro por las «concentraciones de masa» (mascons) enterradas bajo la superficie. Restos densos de impactos de hace miles de millones de años tiran un poco más fuerte de cualquier nave que pase por encima. Esa gravedad grumosa salió a medir GRAIL, siglas de Gravity Recovery and Interior Laboratory.
Ebb y Flow volaron en tándem a apenas 50 km de la superficie, separadas entre sí por una distancia de 175 a 225 km. Cada sonda llevaba tres instrumentos: un sistema de medida gravitatoria, un faro de radiociencia y una cámara, MoonKam. Al vigilar cómo variaba la separación entre ambas, el equipo dibujó el mapa de los mascons con enorme detalle.
«Los datos de GRAIL confirman que los mascons lunares se generaron cuando grandes asteroides o cometas impactaron contra la Luna antigua, cuando su interior estaba mucho más caliente que ahora», dijo Jay Melosh, coinvestigador en la Universidad Purdue, en un resumen de la NASA.
MoonKam fue un experimento estudiantil: la construyeron estudiantes de grado de la Universidad de California en San Diego con la fundación Sally Ride Science. Los nombres Ebb y Flow los propusieron alumnos de cuarto curso de la escuela Emily Dickinson, en Bozeman (Montana), en un concurso nacional.
✅ La misión costó 496 millones de dólares y midió la Luna unos nueve meses. Cuando el combustible ya no daba para sostener esa órbita rasante, la NASA estrelló las sondas a propósito el 17 de diciembre de 2012 contra el borde de un cráter cerca del polo norte, para evitar una caída sin control sobre un lugar histórico como los sitios de alunizaje del Apollo. Un apunte: esto es un aniversario, no un resultado nuevo.



