🔬 El equipo de Marianna Foschi (Caltech) combinó 116 imágenes tomadas entre 1995 y 2022 para animar el chorro de plasma del blazar 3C 345, en la constelación de Hércules. El trabajo, publicado en Nature, cuadruplica la resolución de cualquier imagen individual y permite seguir el movimiento del chorro con más detalle que nunca.
Un blazar es una variante de cuásar: un agujero negro supermasivo que devora materia en el centro de una galaxia lejana y dispara chorros enormes de gas hacia su entorno. Esos chorros viajan casi a la velocidad de la luz y van cargados de rayos X y rayos gamma muy concentrados.
Las imágenes vienen del Very Long Baseline Array (VLBA), una red de 10 radiotelescopios repartidos por Estados Unidos, dentro de los programas BEAM-ME y MOJAVE. El VLBA abarca mucho cielo, pero con solo diez antenas no afina los detalles más pequeños. Ahí entra Kine, una red neuronal que aprende de los datos y encadena imágenes de distintas fechas en un vídeo, aprovechando las correlaciones entre espacio y tiempo.
La sorpresa llegó al cronometrar el chorro. Los nudos más brillantes se mueven a entre 10 y 13 veces la velocidad de la luz en proyección; el gas que los rodea, a entre 9 y 12. «Es inesperado», dijo Foschi a Live Science: el consenso los considera perturbaciones de choque que atraviesan el plasma y deberían ir más rápidos que el fluido de alrededor. «Nuestro trabajo no invalida el modelo de choques en general, pero lo pone en duda, al menos en esta fuente».
✅ El método permite medir la velocidad proyectada en cualquier punto de un chorro, y Foschi cree que cambiará la forma de estudiar estos objetos. Conviene esperar: el resultado sale de una sola fuente y los propios autores limitan su alcance a 3C 345. Habrá que ver si otros blazares repiten el patrón antes de retocar el modelo de choques.



