🔬 El investigador ambiental Florian Ulrich Jehn sostiene que los gobiernos deben prever catástrofes capaces de cortar la producción mundial de alimentos: una gran erupción, guerra nuclear o apagón continental. En su opinión, esos riesgos pueden llegar con poca alerta y exigen reglas de comercio y alimentos que crezcan sin mucho sol ni fertilizante.
Para poner el problema en escala, el autor cita una probabilidad de cerca de una entre seis de una erupción de magnitud 7 este siglo. También menciona cálculos que sitúan la repetición de una tormenta solar como la de Carrington entre el 1 % y el 12 % por década. Según el texto, partículas de erupciones, guerra nuclear o impacto de asteroide pueden bloquear la luz solar; en un caso extremo de guerra nuclear, la producción global de calorías podría caer cerca de 90 %.
Jehn señala que los registros británico y suizo de riesgos incluyen algunos peligros, pero no escenarios como una hambruna mundial o una guerra nuclear con decenas de millones de muertes. Propone integrar esos eventos en las evaluaciones nacionales, acordar normas comerciales antes de una emergencia y financiar pilotos de alimentos que puedan producirse con poco sol o sin fertilizante.
✅ El texto advierte que prohibir exportaciones puede dejar alimentos sin comerciar aun si existen, y agravar el hambre. Es una columna de opinión: reúne estimaciones y propuestas, pero no presenta un estudio nuevo ni prueba que esas medidas eviten una hambruna.



