🔬 En la madrugada del 28 de agosto, la sombra de la Tierra cubrió el 96,2 % de la Luna vista desde el lugar donde el autor observó. Un borde iluminado evitó el eclipse total y el rojo de una «luna de sangre», pero dejó a la vista el paso de la Luna por la umbra terrestre.
En un eclipse total, toda la Luna entra en la umbra, la parte más oscura de la sombra terrestre. El color rojo aparece porque la luz solar atraviesa la atmósfera: las longitudes de onda azules se dispersan con más fuerza, mientras las rojas y naranjas llegan a la Luna.
Esta vez, la fina franja brillante hizo más fácil seguir el borde curvo de la sombra. La Luna cruzó ese círculo oscuro poco a poco y luego salió de él, una vista distinta de la esperada «luna de sangre».
✅ Los eclipses parciales también permiten ver la geometría entre la Tierra, la Luna y el Sol. El límite es geográfico: las ocultaciones rasantes cambian según el lugar, pues la posición aparente de la Luna puede variar unos dos grados.



