🔬 Un equipo de la Universidad de Osaka halló que las personas de 100 años o más acumulan linfocitos T CD4 citotóxicos, unas células que pueden matar otras. En los supercentenarios, de 110 años o más, estas células alcanzaron el 18 % de los linfocitos T; este patrón podría relacionarse con su menor carga de cáncer.
El estudio, publicado en Cell Reports, reunió a 28 personas en Japón: ocho de 70 a 90 años, diez centenarios y diez supercentenarios. Los participantes más jóvenes tenían un 4 % de estos linfocitos entre sus células T; la proporción subió a cerca del 10 % en centenarios y al 18 % en supercentenarios.
Cada linfocito T posee un receptor propio y puede clonarse al hallar una amenaza. En los participantes de 100 años o más, unas pocas líneas clonales ocuparon gran parte de los linfocitos T CD4 citotóxicos. En una persona centenaria, el 53,8 % de esas células eran idénticas. Unas 30 secuencias coincidieron con receptores hallados en personas con cáncer, sobre todo de pulmón, aunque ningún participante había tenido cáncer.
✅ El trabajo sugiere que el sistema inmune puede adaptarse incluso a edades extremas y abre una pista para estudiar la salud de quienes superan los 110 años. Pero no prueba que estas células prevengan el cáncer ni expliquen la longevidad: el equipo solo las observó en sangre y no pudo saber a qué tejidos entraban ni qué hacían allí.
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