🔬 Un equipo liderado por Hiroko Miyahara, del Okinawa Institute of Science and Technology, halló señales de un evento de protones solares de hace 825 años en anillos de árboles de Japón. La pista encaja con crónicas medievales de auroras rojas vistas hasta Kioto y China.
La búsqueda empezó con el Meigetsuki, el diario del cortesano y poeta japonés Fujiwara no Teika. En febrero de 1204, escribió que vio «luces rojas en el cielo del norte sobre Kioto». Esa ciudad está a 35 grados norte, una latitud baja para ver auroras, que suelen quedar cerca de los polos. Astrónomos chinos registraron una aurora roja en el mismo periodo.
El equipo analizó restos enterrados de árboles asunaro del norte de Japón. En anillos fechados entre el invierno de 1200 y la primavera de 1201, encontró carbono-14, una huella de protones solares que atraviesan parte del escudo magnético terrestre y chocan con gases de la atmósfera. Según el artículo, esos protones pueden viajar a nueve décimas de la velocidad de la luz y amenazar astronautas y naves.
Con dendroclimatología, el grupo reconstruyó ciclos solares de aquella época. Miyahara afirma que, aunque hoy la actividad solar oscila en ciclos de 11 años, entonces el ciclo duraba solo siete u ocho años, señal de un Sol muy activo. El evento fechado ocurrió en el pico de uno de esos ciclos; la aurora de 1204 apareció cuando el ciclo bajaba hacia su mínimo, algo inesperado para el equipo.
✅ El trabajo ayuda a buscar eventos de protones solares «subextremos»: más comunes que los extremos, con 10 % a 30 % de su energía, pero todavía peligrosos. El límite clave es que los protones solares no causan las auroras; sirven como pista porque se conectan con eyecciones de masa coronal. Miyahara dice que el equipo quiere estudiar qué condiciones solares pudieron producir ese patrón.
Fuente: space.com



