🔬 Un fósil de ictiosaurio de 6 a 7 metros, hallado en Queensland, conserva fragmentos de la mandíbula de un pterosaurio dentro de su cavidad corporal. El estudio, publicado en Gondwana Research, sugiere que este reptil marino comió al animal volador antes de morir hace unos 100 millones de años.
El conjunto fósil, apodado «BOB» o «Bag of Bones», apareció en 2019. También guarda restos de peces y cefalópodos. El equipo usó imágenes de neutrones para observar el interior sin romper las formaciones fosilizadas y vinculó los huesos ocultos con el aparato digestivo del animal.
El esqueleto presenta huesos rotos, costillas ausentes y grandes lesiones por aplastamiento. Los autores plantean que un ataque de Kronosaurus queenslandicus, un depredador marino de aspecto similar a un cocodrilo, pudo causar esas heridas. También contemplan causas naturales antes de que el ictiosaurio se hundiera y golpeara el fondo con el hocico.
✅ El fósil ofrece una vista poco común de la red trófica del antiguo mar de Eromanga y apunta a que algunos ictiosaurios pudieron alimentarse de reptiles voladores que caían al agua o flotaban. El límite es claro: los restos digestivos solo se conservan en condiciones muy específicas, y la causa de muerte sigue siendo una hipótesis.



