Rachakonda Sreekar, investigador de la Universidad de Queensland, pide que revistas, bases de datos y sistemas de envío respeten el orden cultural de los nombres de autor. Señala que, mientras al menos un tercio de la producción científica procede de Asia, muchas plataformas aún imponen la convención occidental.
Hasta casi el final del siglo XX, la mayoría de los artículos indexados en Science Citation Index procedía de Europa y Norteamérica. Esa base situaba el nombre de pila antes del apellido, y revistas, bases de datos y estilos de cita se construyeron alrededor de esa norma.
Sreekar pertenece a una familia telugu de India. Como ocurre en muchas culturas de Asia oriental, el apellido va antes del nombre. Sin embargo, sus publicaciones y sistemas de cita suelen invertirlo. Para mostrar el problema, compara presentar al personaje James Bond como «Bond James»: el nombre sigue ahí, pero pierde su orden, ritmo y significado cultural.
✅ Respetar el orden elegido por cada autor puede evitar confusiones y reducir una presión que afecta a su identidad cultural. El texto plantea una crítica desde la experiencia del autor; no evalúa cuántos sistemas cambian nombres ni qué soluciones concretas funcionarían.



