🔬 Un proyecto internacional logró usar el radiotelescopio Lovell de Jodrell Bank para detectar en tiempo real basura espacial en órbita geoestacionaria mediante señales enviadas desde Estados Unidos. El ensayo midió la distancia hasta un fragmento y cómo cambia, un paso hacia vigilar objetos pequeños que pueden dañar satélites cruciales.
La órbita geoestacionaria está a 36 000 kilómetros de altura y alberga satélites de comunicaciones y meteorología. Los radares terrestres suelen carecer de sensibilidad para observarla. Los telescopios ópticos siguen objetos de más de unos 10 centímetros, pero resuelven peor los fragmentos pequeños, que también pueden destruir satélites.
El proyecto Long Baseline Multistatic Radar, respaldado por la OTAN y la Agencia Espacial del Reino Unido, emitió ondas de radio desde el Laboratorio Lincoln del MIT. Tras rebotar en un objeto, las captó una antena de Jodrell Bank. El equipo procesó la señal en tiempo real y calculó la distancia y su cambio de velocidad.
✅ Vigilar mejor la basura en GEO puede ayudar a proteger satélites de los que dependen comunicaciones y pronósticos meteorológicos. El límite es claro: la prueba solo usó una antena y aún no ofrece una posición tridimensional; el equipo busca captar el mismo objeto con varios radiotelescopios.



