🔬 Más de 190 incendios forestales activos en Ontario habían quemado en julio más de 735 000 hectáreas de bosque boreal. Científicos citados por Science News explican que los rayos impulsan la mayor parte de la superficie quemada y que el cambio climático vuelve el paisaje más propenso a incendios graves.
Los rayos y las actividades humanas inician un número parecido de incendios, pero los primeros explican un 92 % del área quemada. Muchos ocurren en regiones remotas, donde se vigilan en vez de combatirlos. El bosque boreal está adaptado al fuego, y apagar cada foco distante no resulta posible ni deseable si no amenaza a comunidades.
Los incendios extremos, que superan 200 000 hectáreas, son solo el 3 % de los fuegos anuales, pero queman el 97 % de la superficie. Su calor puede crear tormentas de fuego y nuevos rayos. Entre 1959 y 2024, los incendios de más de 20 000 hectáreas crecieron y ocuparon una fracción mayor del área quemada. Un estudio de atribución concluyó que el cambio climático duplicó con creces la probabilidad de condiciones extremas en el este de Canadá.
✅ El humo añade partículas finas y gases vinculados con daño pulmonar, mayor riesgo de infarto y menor esperanza de vida; el calor intensifica ese riesgo. Pero no cada incendio puede ni debe apagarse: la respuesta depende de su cercanía a poblaciones, su intensidad y el acceso al terreno. Buscar aire interior más limpio y fresco puede reducir la exposición al humo.
⚕️ No es consejo médico.



